¿Y si la Princesa Ariel hubiera cambiado de casa?

Como os habréis imaginado no me refiero a ninguna princesa terrestre: me refiero a la princesa de Disney, la más pequeña de las siete hijas del Rey Tritón que acaba enamorándose del Príncipe Eric, un príncipe terrestre (siento el spoiler): la Sirenita.

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Pero, ¿cómo sería si no hubiera vivido en las aparentemente tranquilas aguas de la Atlántida?

Gracias al experto en evolución acuática Joseph Shaw (profesor asociado en la Indiana University School of Public and Environmental Affairs  y el ilustrador Monique Steele podemos saber cómo habría sido en otros entornos.

Arrecifes de coral

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En palabras de Shaw:

En los arrecifes de coral, uno esperaría quizás los fenotipos más atractivos que incluirían bonitos patrones de color en sus colas, muchos ejemplos de mimetismo, y una increíble vista para tener ventaja en las cristalinas y brillantes aguas soleadas.

Además, probablemente, estas sirenas serían adorablemente pequeñas para que se pudieran esconder en los corales de los depredadores.

Mar abierto

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Las sirenas viviendo en mar abierto se esperaría que fueran rápidas, porque tienen mucho terreno que cubrir. También es probable que fueran sociales (es decir, viajar en manada) y por tanto, haber desarrollado avanzadas habilidades de comunicación y todos sabemos que la voz de Ariel es codiciada por su belleza. Estas adaptaciones proveerían medios para que permanecieran conectadas sin importar la inmensidad del mar abierto.

El color de Ariel también cambiaría si evolucionara en mar abierto. Tendría un color más oscuro en su lado dorsal (por la espalda) y un lado ventral más clarito (por la barriga), que harían que fuera para los depredadores más difícil verla. Puesto que el mar abierto puede ser un lugar peligroso, Ariel sería extremadamente lisa y suave, eliminando cualquier posibilidad de fricción o ralentizarla cuando escapara de un depredador.

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En el Ártico, uno esperaría encontrar sirenas más gordas que están protegidas del congelamiento por la presencia de genes anticongelantes. También se esperaría que fueran algunas de las más lentas, porque el metabolismo sería muy lento en estas criaturas árticas.

Ser tan pálidas ayudaría a la Ariel ártica a confundirse con los incebergs flotando a su alrededor en el caso de que necesitara esconderse de un depredador, porque no sería la criatura más rápida de los alrededores.

Mar profundo

enhanced-buzz-wide-7216-1431388144-26 En el mar profundo, uno esperaría que las sirenas hubieran desarrollado largas extremidades para proporcionar un sentido del tacto aumentado que les ayudara a orientarse, porque la completa ausencia de luz eliminaría la vista. Por esa razón, algunas podrían incluso haber adquirido bioluminiscencia para atraer potenciales parejas o presas desprevenidas.

Y puesto que la comida es tan escasa en el fondo del mar, Ariel habría desarrollado una inquietante dentadura para asegurarse la presa…


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